miércoles 25 de noviembre de 2009

LA ZORRA

A Jorge Mendoza

La zorra no describe el infinito en cautiverio, ni guarda sobre su piel ningún secreto divino. La zorra nos mira buscando la liebre, tan roja de sangre camina en sigilo y sus ojos son llamas flotando en la noche. Con paso de aguacero que empieza, la zorra no busca hacer ruido, es silencio pleno, sigilo eclesiástico de bosques, pequeño pelaje bajo puentes que lloran por los siglos pasados.
La zorra es maestra en el hurto salvaje de la felicidad y muerde con minúsculos dientes, amarga el muñón al desprender la carne.
La zorra epifánica sólo caza de noche, con el hocico rojizo reinventa el silencio, con su cola plumero sacude el aroma, el sereno nocturno que no alcanza a ser lluvia.
La zorra nunca es presa, ante la inminente caza nos lleva ventaja. Quizá desde siglos adelante camina, corre, titubea, trota, se adelanta. Imposible el rebase, la zorra se ríe con el mutismo pleno de quien se sabe hipnotista. La zorra es péndulo en la mano ilusionista. Se pierde de vista. La zorra es muy zorra, ¡qué remedio!

miércoles 29 de julio de 2009

OTRO REINO

I
Me niego al tálamo ardiente de la soledad,
no me gusta estar solo, no lo prefiero.

Porque la pesadilla nos cae encima
como el muerto más querido cuando se está solo,
no lo prefiero, no me gusta.

II
Desperté muchas veces
con el temor de que ya no estuviera a mi lado,
poco a poco perdí el miedo, agarré confianza,
mi sueño se volvió tranquilo conforme pasó el tiempo.
Ya no despertaba a media noche
sobresaltado,
echando el brazo para tantear su espalda,
temblorosamente dormido y ciego,
sin comprometer una partícula del alma en el gesto,
mi brazo sin mí y ausente, mi brazo nervioso
se extendía hasta el borde suyo de la cama
para descubrir que aún estaba.

Mi sueño era tranquilo entonces,
pero nada es eterno.

III
Siempre durmió del lado derecho,
defendía ese pequeño territorio de sábanas con tanta ferocidad,
que jamás pude quitárselo.
Sólo cuando hacíamos el amor
y toda la cama era tierra de nadie,
yo la despojaba.

Al final, cuando el cansancio nos empujaba al sueño,
ella recuperaba con un sólo movimiento,
tibia estrategia, aquel Reino.

IV
Amanece, la cama vacía.
Prefiero la polvosa alfombra
o dormir en otra parte,
pero se ha hecho tarde
y la ciudad es peligrosa.

Adentro la luz, el aire afuera, siempre afuera.
Pero aquí la frialdad del invierno,
a veces entra tu nombre cuando alguien
te llama desde el edificio de enfrente,
y dan ganas de asomarse, decirle que ya no estás,
que otro es el lugar donde debería buscarte.
No en esta casa, ni en estos brazos,
no en esta cama sola de oxidados microporos,
que han olvidado el peso de nuestros cuerpos,
el aroma, el dulce sudor que sale desde adentro.

Atrás tu nombre dentro de mi boca,
oculto a los curiosos,
porque nunca me estuvo permitido nombrarte.

Solo, tan solo como para morirme.

domingo 12 de julio de 2009

Ningún reclamo

A Jorge Kuri, in memoriam

Morirnos todos fue la consigna,
no importa si en grandes cruces (y con renombre),
pero morirnos, cerrar la puerta al salir
y con cerrojo.
Morirnos todosde uno en uno o por montones,
pero ausentarnos de nuestras casas,
de la oficina y de los bares,
ausentarnos de las esquinas
donde el semáforo
detiene los pasos nuestros hacia la tumba.
Morirnos todos y para siempre,
fue la consigna, que algunos cumplen
antes de tiempo.

Finalmente

Persiste, no en la flama,
sino en la desnuda luz que no calienta.
No en la luz de las antorchas
que incendia la mano que la porta.
Es otra luz que no enceniza
ni transforma lo sólido en etéreo.
Persiste, en la luz de la vela que está lejos,
que no puede apagarse ya con el aliento.
Persiste, no en el vaso,
ni en la arisca gota de la lluvia,
no en el río.
Es otra el agua que llena estos depósitos ocultos en el cuerpo.
Persiste, en el mar que se oculta a la mirada.

martes 3 de febrero de 2009

LOS DÍAS Y SUS DESIGNIOS



Palabras, ojos con los que tal vez no debimos mirar.
José Carlos Becerra



Los días, pequeñas losas sobre un hombro vencido,
la lluvia desgastándose en sus gotas sobre un mismo punto de cemento,
palabras, una detrás de otra, perturban la tranquilidad para el descanso.

Los días y las palabras maduran lejos del árbol,
en otra parte sus carnes gestan el sentido,
pequeñas losas sobre una mano cansada,
silencios al oído de quien no quiere escuchar.

Palabras en los ojos del ciego
que aun alza la cabeza para descifrar los astros.
En el recuerdo los designios y los días,
el mar que aún levanta sus furias con la noche.

Palabras necesarias y finitas,
pequeñas luces tiritando a lo lejos.
Porque están solas cuando nadie las mira,
las palabras guían los barcos cuando la tormenta
sacude la destreza de los náufragos.

DOMINGO


Y las altas
raíces curvadas celebraban
la partida de los prodigiosos caminos,
la intervención de las bóvedas y las naves.
Saint-John Perse


Yo quiero un mantel donde sentarnos a pasar la tarde
y recordar que arranqué la mala hierba con mis manos,
sacando al sol las raíces que a gusto germinaban bajo tierra.

Arranqué la hierba de los campos
que mi padre cosechó con naranjales y amarillentas limas,
y recordar
cuando mi padre enlutó los puños contra la pared,
cuando decidió que no era necesario el equipaje a donde iba
e incrustó sus manos contra aquel yeso del muro que todavía sostiene la casa,
el techo que alguna vez el aire arrebató
para mostrarnos el ojo de la tormenta,
como pequeñas luces que simulaban astros,
cuando todos supimos que el adiós era una grieta en la pared,

una grieta que debe sacarse al sol,
arrancarse como la hierba que sin quererlo nadie
crece todavía en los naranjales de mi padre,
en los campos que hace tiempo abandonó a su suerte.

Coronado de agridulces vainas el día,
su inmarscecible adiós, su cambio de escenario,
la mirada vigilante de mi padre dormitándose bajo un viejo tamarindo,
la orilla de un río del que nadie recuerda su nombre.

Y esas grietas que también coronan el cielo,
que giran y giran alrededor de la noche,
invisibles alrededor del día.

Yo quiero un día de campo,
tenderme bajo un viejo tamarindo
vigilando a mis nietos correr alrededor del agua,
y soñar con aquellas agridulces tardes
en que mi padre no enlutó los puños contra la pared.

La hierba secándose al sol frente a los naranjales,
los amarillentos limos girando y girando
en el aire, como aquellos satélites girando y girando,
en el aire en busca de la tierra que
gira y gira para volver siempre y repetidamente al mismo lugar.

LA EDAD DE CRISTO

He conocido todos los dolores,
conocí el dolor del desengaño
y el no rotundo de lo que intenté

en amores tengo la edad del cristo resignado,
desangrándose con lentitud bajo el intenso sol de abril.
Llevo en la boca la amargura del vinagre,
acedado con los daños.

Conozco el dolor, el no rotundo.

miércoles 21 de enero de 2009

MARCHA CONTRA LA PEDERASTIA

A Alejandra Hidalgo


Me gustan las marchas,
las inmensas aglomeraciones,
atestiguar la ira de las amas de casa,
al oficinista gritando consignas
mientras roba tiempo a la burocracia
y el hombre de la calle, el que verdaderamente vive en ella,
espera a que desalojen la plaza
para acostarse en el césped
donde cada noche le germina un sueño
junto el hediondo olor que siempre lo acompaña.

Me gustan las marchas,
ser en la multitud el rostro
que nadie recordará mañana.

DECÁLOGO DEL ASESINO

Para que el círculo nunca se cierre
No vuelvas a la escena del crimen

Olvida a tu padre y a tu madre
Jamás tengas hijos

Cuando encuentres el amor
Escóndelo del enemigo

sábado 10 de enero de 2009

SOLÍS RESPONDE

No sabes lo que cuesta,
nadar entre los muertos,
sin latido ya dentro del pecho
con una voz diciéndote al oído,
que nades, que no te distraigas
con las mariposas que se han perdido en el mar
buscando una flor debajo del agua.

No sabes lo que cuesta,
ser uno más de los muertos
que flotan en el agua,
ser uno más de los inertes
con facciones descompuestas
ya sin ojos, con el cuello carcomido
por los peces, con una voz diciéndote
que nades, aún sin brazos,
que contorciones tu vientre,
y aletees con los muñones
que aún te quedan.

No sabes lo que cuesta llevar mi nombre.

EXILIO

Si me anclara nuevamente en la vida
del pueblo, en cada momento sentiría el peligro
de un naufragio.
Iban L. Llop (Traducción de Mario Bojórquez)

Nunca más
del lugar de donde vienes has de volver.
Nunca más podrás volver a ser el que fuiste,
ni hacer memoria, tan sólo de tu recuerdo.
Antoni Marí (Traducción de Mario Bojórquez)



Si algún día pudiera volver al lugar donde nací
no me gustaría encontrar las cosas de siempre.
Llegar como extranjero sin que nadie pueda reconocer
aquel que fui hace tiempo,
el que se fue sin ganas de volver a estar en lugar de ayer.

Si algún día pudiera volver al lugar donde nací
irreconocible, sentado a mirar
las gentes que no podrán saber que soy
el que se fue en el ayer lejano de la juventud.

Si algún día pudiera volver al lugar donde nací,
volver de verdad, ya para vivir y no pensar
en el lejano paisaje de la niñez, y no pensar.

Si algún día pudiera volver al lugar donde nací
y reconocer la tierra que me vio crecer,
reconocer la tierra que me verá morir.


Si algún día
Si algún día pudiera
Si algún día pudiera volver
Si algún día pudiera volver a estar
Si algún día pudiera volver a estar en el lugar de ayer…

FORTUNA

Y ahora vas a permanecer en silencio
y sin poder hablar hasta el día en que sucedan estas cosas,
por cuanto no has dado crédito a mis palabras,
las cuales se cumplirán a su debido tiempo.
Lucas I: XX

Y guardarás silencio porque no has confiado en mi palabra,
nuestra risa temblará en el corazón de la quimera que extenderá sus alas.
Guardarás silencio ante el dolor de tu hermano,
no podrás emitir juicio ninguno,
callarás ante el dolor de los hijos que abandonaras a su suerte.
El silencio será la fortuna que nunca hubieras deseado,
otras cosas buscaste por caminos más ciertos,
otras señales te alertaron del camino más fácil,
pero guardaste silencio y no pudiste,
no podrás, nunca será posible para ti pedir auxilio.

Y guardarás silencio ante el dolor de tus padres,
nunca podrás recompensar a tus amigos,
de ellos la indiferencia para tu corazón cuando sufra,
el látigo que lacerará tu espalda.
Guardarás silencio, no podrás impedirlo
y veras a tu hijo descabezado en el río,
el hambre calentará tu vientre,
las raíces del sueño no te darán alivio
y tu palabra no podrá escucharla nadie.

Con tu hijo comenzará la historia del mundo,
pero tu fe ha caído sobre la mala suerte,
no serán tus palabras oración que llegue a los oídos del aire.
Y guardarás silencio, no podrá tu boca articular pensamiento,
tuya será la infamia,
tuyos los cuerpos sin vida de los que has amado.

Y arderán en tus ojos las garras del fuego,
una llama de ira encadenará todas tus muertes,
una jauría de hienas se comerá el recuerdo de las voces tibias de tus abuelos.

Y serán tus ojos unos robles inertes,
sobre el techo de la lluvia volará un paloma
quemando sus alas entre cenizas de rubios corceles.
Y arderás con todas las llagas del aire,
el miedo será tu fiel compañero,
pero cuando sueñes desearás volver a la vigilia,pero cuando despiertes desearás seguir soñando.

domingo 14 de diciembre de 2008

LAS TARDES

Había en el patio un arroyo.
La casa rodeada por pitales,
por naranjas, por limas, un viejo tamarindo
y un árbol de mango como sauce.

Había un arroyo en el patio de la casa
y pavos, y gallinas agresivas que peleaban con los perros
y perros que comían a escondidas
los zorros de la noche.
Los gavilanes sobrevolaban la casa en busca del descuido,
los gallos se escondían en los pitales
cazando al gavilán.
Todo era un círculo perfecto:
el arroyo inundaba de rumor todas las tardes
y salíamos al patio en busca de la brisa
que no siempre llegaba. Pero estábamos ahí,
y la lentitud del tiempo espantaba hasta los muertos.
¡Tardes! decía el viento,
cuando la noche era ya una sustancia inevitable.

Entonces prendíamos el monte seco
y el humo se elevaba blanquecino hasta la noche.

ENTRE LA DUDA Y EL LLANTO

¿Cuál de las casas de mi infancia es la casa
donde pululan, cristalinos, los recuerdos.
Cuál de los barrios de mi infancia, en dónde
aquella luz mitigada por el insomnio.
Cuál de los hornos, donde mi madre preparaba el pan, está dispuesto.
Cuál de las ventanas hacia el patio de los cuáles,
cuál de las noches y los techos, cuál de las tejas,
la de asbesto, la de lámina, cartón, el crudo cemento.

Cuál de las casas de mi infancia es la casa
donde mi abuelo me espera sin saber que morirá mañana,
sin conocer mis pasos que el nombró.
Cuál de los insomnios infantiles no me deja dormir.
Cuál de los gallos, que amanecían mi sueño,
canta en el patio del vecino, cuál.
Cuál de los llantos de mi madre, cuál
de los ecos, cuál de sus prodigiosos ungüentos me curaba.
Cuál de sus cantos que no escuchaba por dormir, cuál
de los sueños que inventé hace tiempo
entre los patios de la noche y la comida puesta.

Cuál de aquellos niños era yo?

Sin título

He regresado a los portales de la infancia
y he descubierto que allí el mundo es bueno.
He regresado con los ojos de mi sangre
en otro cuerpo más pequeño y más adolorido.
He regresado con los pasos temblorosos,
con la duda en cada verbo apenas conjugado.
He regresado y los días duran años,
he regresado y me saben a miel aun los dolores.

domingo 16 de noviembre de 2008

LO QUE IMPORTA

Solo, acaloradamente solo,
meciéndome en una hamaca sin importarme el tiempo,
sin echarle ganas a las cosas que debo,
sin importarme nada de lo que sucede afuera.
Solo, meciéndome con el pie derecho.

Y son largos los días que paso metido en esta red que me mantiene en el aire.
Y me fijo en el detalle de la mosca que desprecia las migajas de la cena.

En la hamaca, sin rascarme siquiera la cabeza,
no me importa el tiempo de los trámites bancarios,
ni los pagos con fecha de vencimiento.
No me importan las guerras.

No me importa el avión que hace un momento se derribó en África.
Me importa una cosa:
Me pregunto a quién, además de mí, le serás ahora indiferente,
quién ha disfrutado de los dones de tu cuerpo,
los húmedos y salados dones de tu vientre.
Quién estará junto a ti, pensando en la mujer de la oficina,
la de sonrisa fácil y cortas faldas.
Quién, te mirará dormida, buscando la manera de decirte
que es necesario darse tiempo, conocer otras gentes,
que todo ha caído en la costumbre, que el amor no existe y la pasión
no da para tanto.

Quién te romperá el corazón, alejándose sin explicaciones.

Y pienso: Es mejor que no estés,
porque no existe nada peor ni más incómodo
que compartir la hamaca con una mujer que piensa en otro.

jueves 13 de noviembre de 2008

CLARIDAD

¿Dónde están las palabras cuando más se necesitan?

Hay palabras para vivir, tan necesarias como el aire
y uno se ahoga sin ellas, las busca
empuñando en la asfixia,
en lo oscuro y en la luz, aquello que todavía y hasta dónde
no ha sido dicho.

Una palabra para que el tiempo no se detenga,
ni nos deje olvidados en algún segundo de la hora.
Uno busca la palabra en los diccionarios,
en los inventarios de las tiendas de antigüedades,
uno busca en el silencio,
en el recuerdo, en la nostalgia de los días que vendrán,
la palabra que de plenitud a la hoja en blanco,
la silenciosa, letra por letra,
llenando lo que es necesario decir y no es posible.

No es el afán de llenar los folios
con palabras inútiles que nada dicen,
o dicen por sí mismas lo que uno ni siquiera ha querido pensar.
Esta palabra, la que busco, incendia lo que toca, aun el agua.

lunes 10 de noviembre de 2008

COMO DESPUÉS DE UN DÍA DE FIESTA

Nunca la vida más amarga
que a la mañana siguiente de la fiesta.
Agrio el sabor del primer aliento,
es inmensa la sed con que se nace,
el espasmo del vómito que niega el beneficio
de comer algún bocado.
Y la memoria inconclusa, incendia,
echa a andar la tripa hasta el siguiente vaso,
hasta la tarde, hasta asomarse a la ventana al mundo,
a la calle aprisa
que hace tiempo amaneció.

Y la casa tirada, todo inmovil oliendo a tabaco.
Toda la casa,
toda la memoria
ceniza.

domingo 21 de septiembre de 2008

QUÉ DETESTABLE AQUEL QUE LLORA EN PÚBLICO

Abundan en funerales
o en esquinas llorosas novias, que sin decir palabra,
esperan retener al que ya desde antes, y aún estando, se ha ido.
Y los niños que lloran sus primeros días de kinder
sin saber que no se debe desperdiciar el llanto,
porque el amor reclamará esas lágrimas
y la muerte exigirá su cuota
de dolor podrido, de dolor a sombra,
cuando el sepulturero comience a cavar la fosa de quien más se ama.

Que detestable aquel que llora de hambre
pidiendo dinero en una esquina
exhibiendo el brazo mutilado,
tocando horriblemente la armónica
que llora de pena ante su mal sonido.

Yo prefiero la soledad de mi casa para llorar a gritos,
enjuago mis lágrimas con kleenex, me tiro a la cama,
pataleo y hasta rompo algún tiliche que hace tiempo no uso.
Lloro, sí, lloro con elegancia,
y mi dolor no es menos
de aquel que llora en público.

"COMO DESPUÉS DE UN DÍA DE FIESTA"

Nunca la vida más amarga
que a la mañana siguiente de la fiesta.
Agrio el sabor del primer aliento,
es inmensa la sed con que se nace,
el espasmo del vómito que niega el beneficio
de comer algún bocado.
Y la memoria inconclusa, incendia,
echa a andar la tripa hasta el siguiente vaso,
hasta la tarde, hasta asomarse a la ventana al mundo,
a la calle a prisa
que hace tiempo amaneció.

Y la casa tirada, todo inmóvil oliendo a tabaco.
Toda la casa,
toda la memoria
ceniza.

VIERNES DE QUINCENA

Qué soledad tan impensable,
la de aquel que se emborracha hasta perderse,
porque nadie le espera,
o porque la que lo espera durmiendo
en uno de los lados de la cama,
no es quien habita su ebrio corazón.
Qué soledad la de aquel que se queda dormido
debajo de las desveladas mesas,
la de aquel que trastabilla al pasar el umbral,
y deja prendida la llave de la puerta
y se queda dormido en la taza del baño
hasta que alguien, a la mañana siguiente,
lo despierta diciendo:

¡Amor, el desayuno está listo!

miércoles 10 de septiembre de 2008

Álvaro Solís, Cantalao, Universidad de Guanajuato, 2007.


Por Brenda Ríos

Ayer se presentó en Bellas Artes este acuático, fundamental libro. Le llevó al tabasqueño ocho años reconstruir o recordar -que es otra manera de construir- la ciudad pensada para los artistas que Neruda no pudo concluir. Cantalao tiene calles y casas donde podemos tonar el fresco y sentarnos a mirar y a desear el mar, pero también tiene ríos y cauces, y mujeres blancas esperando. Cantalao es un estado de ánimo, entre la languidez, el abandono como un cuerpo en el mar se abandona, pero también es un libro de espera y de caminos de agua, múltiples, desvanecidos, presintiendo el río en su llegada. La voz del poeta ocurre cerca, no está plagada de retóricas antiguas o temas suntuosos, no habla de templos o reinos perdidos, Solís habla de este tiempo que es el nuestro en que la vida ocurre a descampado, a la intemperie, a la mitad del agua en la cintura, en la provincia o en la ciudad pero en uno mismo.Enhorabuena al poeta. Un libro, sin duda alguna, entre los más bellos de los últimos años.

Presentación de Diván de Mouraria de Mario Bojórquez y Cantalao de Álvaro Solís

Por Omar Alcántara

Dos formas de sentir nostalgiaOmar AlcántaraUnos minutos después del mediodía, ante una nutrida asistencia, el ensayista y poeta Alí Calderón fue el primero en tomar la palabra. Durante su intervención comentó la obra de Álvaro Solís, al tiempo que invitó a una reflexión sobre la estética de la poesía actual: en su opinión, mucho de esta estética “se nos ha impuesto”, alejándonos de lo que el consideró “la razón de ser del poema”: el estremecer. De ahí que elogiara la poesía de Solís, ya que, en su experiencia, él es de los “pocos poetas de su generación que provocan algo”.
Alí Calderón también destacó “el prodigioso lirismo, [el] desborde de melancolía y soledad” que se halla en la poesía de Solís, y apuntó que sus “hallazgos extraordinarios” lo ubican “lejos del vacío conceptual”, por lo que lo llamó digno heredero del poeta José Carlos Becerra, con quien Solís comparte el origen tabasqueño.
El poeta Jair Cortés, por su parte, se encargó de comentar el libro y la poesía de Mario Bojórquez. Comenzó hablando de la amistad que los une, y enseguida hizo referencia al trabajo de Bojórquez, destacando en él su “preocupación estética múltiple” y “su asombroso manejo del lenguaje”. A decir de Jair Cortés, en Diván de Mouraria se expresan “las más profundas pasiones del hombre”, con lo que destacó en el libro presentado tanto la expresión, como el hecho de que en cada uno de sus versos de siempre encontremos un “hallazgo poético”.
A continuación, fueron los autores de Cantalao y Diván de Mouraria quienes tomaron la palabra. Álvaro Solís habló del origen de la palabra “Cantalao”, que se refiere a un pueblo ficticio en donde Pablo Neruda imaginó una comunidad de artistas junto al mar, y que Solís descubrió en la lectura de una biografía sobre el poeta chileno: “Este libro, titulado Cantalao, habla un poco sobre aquel pueblo que no existió […] por lo que las dos primeras partes [del libro] son la descripción [del mismo]”.
Álvaro Solís comentó también sobre la nostalgia que experimenta al recordar su estado natal, nostalgia que contagió al auditorio al entonar intensamente sus versos: “Alguien dicta al oído lo que escribo, nadie más escucha su palabra de sombra sin voz, sin labios, sin diafragma. Alguien dicta lo que escribo, su voz habla a mis manos, yo no escucho, no es palabra el sustrato; es latido” (“Escribano”).
Álvaro Solís, como lo hiciera después Bojórquez, leía y de reojo miraba a los presentes, como si buscara en ellos los efectos de sus palabras. Concentrado, trasmitía diversas emociones: “El mar es la tumba de Dios sin epitafio”. Sus versos fueron como una marejada tierna y susurrante en la sala. Y concluyó con su poema “Testamento”: “Con discreción tírenme al río […] con la discreción de la ceniza”
Mario Bojórquez, quien permaneció muy atentó a la lectura de Solís, elogió la lectura de su amigo al tomar la palabra. También habló sobre la composición de Diván de Mouraria: “[Lo] escribí en la soledad más plena [y] es un libro al que le tengo mucho afecto”. Y, como si no hubiera bastado el torrente emocional de la lectura de Solís, Bojórquez –en otra tesitura, en otro estilo, en donde la gesticulación de sus manos buscó acompañar en casi todo momento la fuerza de sus versos–, leyó sus poemas: “Porque he puesto en tus manos mi esqueleto de sombras/ en tus ojos abiertos ha crecido el espanto/ gacela de los días, náufrago de mi cuerpo” (“Gacela de antes del amor”).
Una tras otra, las gacelas y las casidas (poemas con filiación métrica y poética árabe) que componen su poemario, se expresaron con gozo. Después de algunos poemas hizo algunos comentarios: recordó a John Keats y puntualizó sobre los títulos de sus poemas. Y, nuevamente, vivió cada palabra suya: ya no leyó, sino que citó de memoria: “Todos tenemos una partícula de odio…”Los asistentes agradecieron con fuertes aplausos a los dos poetas, ambos ganadores de premios, ambos destacados escritores que dan fe de la cabal salud de la poesía en nuestro país.

viernes 5 de septiembre de 2008

PRESENTACIONES DE MARIO BOJÓRQUEZ Y ÁLVARO SOLÍS

Este domingo, a las doce del día, en Bellas Artes, los poetas Mario Bojórquez y Álvaro Solís (becario 2003-2005) presentan, respectivamente, Diván de Mouraria y Cantalao, éste último Premio Nacional de Poesía Clemencia Isaura 2007.Sobre Cantalao, escribe Jorge Fernández Granados: "Los poemas que acompañan este libro saben conducir al lector por las intuiciones centrales de la melancolía, brillan de pronto como inolvidables brasas."Los acompañan Alí Calderón y Jair Cortés, becarios de poesía 2003-2004.

sábado 23 de agosto de 2008

AJEDREZ

Poema de Marin Sorescu


Yo juego un día blanco,
él juega un dìa negro.
Yo avanzo con un sueño,
él me lleva a la guerra.
Él me ataca los pulmones,
yo pienso un año en el hospital,
hago una combinaciòn brillante
y le gano un dìa negro.
Él juega una desgracia
y me amenaza con el cáncer
(que por ahora anda en forma de cruz),
mas yo le pongo por delante un libro
y lo obligo a una retirada.
Le gano otras cuantas piezas,
pero mira, la mitad de mi vida
está fuera de juego.
- ¡Oh! le daré jaque a tu rey y perderás el optimismo,
me dice él.
- No es nada, bromeo yo.
Pues hago el enroque de los sentimientos.
Detrás de mí la esposa, los hijos,
el sol, la luna y los otros mirones
tiemblan ante cualquier jugada mía.

Yo enciendo un cigarrillo
y sigo la partida.

Traducción de Omar Lara

martes 19 de agosto de 2008

NO HABLO DEL RÍO

No hablo del agua
no de la cuenca no del lodo
No hablo de la ribera no de los peces
no hablo de las crestas que convoca el viento

No hablo de la transparencia
que desborda
no que inunda
atrapa
infecta
ahoga
olvida

No hablo de las plantas que florecen no sin la lluvia
No hablo de tesoros extraviados por no nativos
ni de monedas no de oro
lanzadas por revolucionarios No

No hablo de armaduras con esqueléticos recuerdos atrapados en metal
No hablo de jaguares en plena cacería
ni de cocodrilos partiendo antílopes por la mitad
como se parte en dos una página
No hablo de cascadas
que es como se llama
a los ríos que se lanzan
por los aires siendo ríos
a los ríos que se lanzan
al abismo sin terror
No hablo de cayucos
ni de anzuelos
no de peces fugitivos
del engaño

No hablo de amarillas alfombras
movedizas
coronando
la corriente
sin su brillo

No hablo de embarcaciones
no del margen que se puede alcanzar con la mirada
ni de iguanas caminando como Jesucristo sobre el agua
No hablo de serpientes

No hablo de la palabra río
no de las letras que conforman la palabra
no hablo de la tilde que cae solitaria
gota de una lluvia apenas iniciada
No hablo de la palabra río
no de las letras que conforman la palabra
El río es otra cosa
que apenas puedo
ere
í
o

UN PASO ADELANTE

Me imagino más viejo
caminando por ciertas calles
con el cabello cano, camino a casa
y la barba de tres días y la mano en el bolsillo
en el juego de llaves, fumando
el último cigarrillo de la noche.

Seré el mismo para entonces
y me pregunto
si alguien me estará esperando
camino a casa.

ESCRIBANO

Alguien dicta al oído lo que escribo, nadie más escucha su palabra de sombra sin voz, sin labios, sin diafragma. Alguien dicta lo que escribo, su voz habla a mis manos, yo no escucho, no es palabra el sustrato; es latido.
Cuando a media noche me despierta el sobresalto de la pluma inaccesible, del inmarcesible papel en blanco ¿quién despierta? ¿quién se queda dormido?
Alguien dicta la tristeza, lo que no soy, lo que nunca he sido.
Alguien dicta, deletrea, suyo el impulso, lo que sin darme cuenta digo, suya la, pausa, el gesto de isla entre tormentas, y cuando no digo,

él es quien calla.

ESCRIBANO

Alguien dicta al oído lo que escribo, nadie más escucha su palabra de sombra sin voz, sin labios, sin diafragma. Alguien dicta lo que escribo, su voz habla a mis manos, yo no escucho, no es palabra el sustrato; es latido.
Cuando a media noche me despierta el sobresalto de la pluma inaccesible, del inmarcesible papel en blanco ¿quién despierta? ¿quién se queda dormido?
Alguien dicta la tristeza, lo que no soy, lo que nunca he sido.
Alguien dicta, deletrea, suyo el impulso, lo que sin darme cuenta digo, suya la, pausa, el gesto de isla entre tormentas, y cuando no digo,

él es quien calla.

domingo 13 de julio de 2008

INDICACIONES DEL BARQUERO

Debes remar sin prisa,
la otra orilla te esperará de todas formas.

Que no se cansen tus hombros,
que nunca el remo encuentre impulso del abismo.

Que tu cuerpo rompa los obstáculos que interpone el aire,
que tu mirada logre, con la persistencia del suicida,
penetrar la oscuridad del río que conduce hasta la muerte.

Qué oscura es el agua del abismo.
Qué clara te parecerá entonces la hora última.