viernes, 9 de mayo de 2008

LA LLUVIA INCENDIA LAS PALABRAS DE LOS MUERTOS DE MI CASA

I
Mi abuela se ha ido hacia otra parte
y ha olvidado su cuerpo en la cama
junto al tanque de oxígeno.

Mi abuela se ha ido hacia otra parte
—no sé a dónde—,
me mira desde otra orilla
y desde otra orilla me pregunta:
¿Cuál es su nombre, señor?

II
Mi abuela agoniza entre las sábanas,
platica con personas que nadie puede ver.
Ordena a Paloma que prepare la mesa
y regaña a los niños que corren invisibles por la sala.

Las palabras de los muertos de la casa
los escucha mi abuela,
quizá en el sueño seamos sus fantasmas.

Agoniza entre las sábanas oscuras de su cuarto,
ya no camina, ya no regaña el cadáver de mi abuela que aún respira.
Pero hay días, en que la lluvia no le incomoda los recuerdos
y me llama, me pide que la siente, que toque su cara,
dice que otra vez quiere bailar en la playa,
le sobra el tiempo para irse de parranda junto al mar.

Mi abuela de pronto, al cerrarse la ventana,
saluda al hombre que le detiene sus manos,
el hombre de blanco que ha venido por ella con remos en las espaldas.
—Recoge la mesa Paloma, ya comieron los niños,
no olvides regar las plantas antes de irte a tu casa.
Grita mi abuela con el aire que le queda.

4 comentarios:

Batania dijo...

Hola, Álvaro, soy Batania, de Madrid: de mi constante trajinear por blogs he dado con el tuyo, que me ha dejado sorprendido por su calidad.

Este poema en particular es soberbio, Álvaro, pues la muerta parece más viva que nunca y además es cierto, porque cuando algo desaparece es cuando el poeta siente su marcha.

Hasta pronto.

I.Trejo dijo...

great.

Cómo va la costilla?

Elizabeth Neira dijo...

Hola Alvaro
Soy la Eli Neira de Chile. Lindo poema, te agregue a mi blog
abrazos desde el sur

Fabricio Estrada dijo...

Saludos desde Honduras, me ha gustado muchísimo tu poesía y éste poema en especial me ha devuelto a un tono y ritmo poético que he estado buscando.

Va el abrazo y la invitación para que visités:

http://fabricioestrada.blogspot.com